Beowulf es la adaptación del poema épico inglés del mismo nombre escrito en algún momento entre los siglos 8 y 12. Normalmente, esto sería suficiente para ahuyentar de las salas de cine a la mitad de los espectadores, pero en esta ocasión hay un puñado más de factores que contrarrestan la baja popularidad de la poesía medieval: Uno de ellos es el hecho de que la cinta está creada en animación 3D basándose en Motion Capture; Otro de los factores es la amplia campaña publicitaria emprendida por la casa cinematográfica, utilizando la breve aparición de Angelina Jolie como gancho para la audiencia.El director de la cinta es Robert Zemeckis (Náufrago, El Expreso Polar) y el guionista es Neil Gaiman, conocido por sus trabajos en el ámbito de la literatura fantástica y por el aclamado cómic de culto Sandman. En el 2004, Gaiman incursionó en el ámbito del guionismo cinematográfico con MirrorMask, una obra hechizante dirigida por Dave McKean y producida por The Jim Henson Company.
La cinta, como el poema que le dio nacimiento, narra las tres hazañas en la vida del guerrero nórdico del mismo nombre: la destrucción del gigante Grendel, de su monstruosa madre, y cincuenta años después, de un dragón enfurecido. El guión de Gaiman, sin embargo, marca su distancia con el relato heróico y muestra a los personajes dentro de un contexto grecotrágico en el cual son víctimas de su propia hubris, es decir, de un orgullo excesivo por el cual invariablemente tendrán que pagar un precio.
El resultado de la colaboración de Gaiman y Zemeckis en Beowulf ha recibido críticas por causas diversas. La más común y fundada es la calidad de la animación, la cual es incómoda en momentos y a pesar de ser vistosa, queda lejos de las mejores obras del género. El guión también ha recibido su porcentaje de críticas por alejar a Beowulf del personaje heroico original y contar una historia diferente. A mi manera de ver, este es precisamente el gran logro de la cinta: Algunas cintas, como el Rey Arturo del 2004 y la Troya de Brad Pitt, han intentado llevar la épica ancestral al terreno de lo humano desnudándola de su mitología y disfrazándola de historia, solo para acabar mostrando un producto que no es ni histórico ni épico. Zemeckis y Gaiman, por el contrario, han tomado una mitología y la han aderezado con otra mitología, logrando un producto arquetípico y eminentemente humano con el cual todos nos podemos identificar.
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